El hecho ocurrió en el distrito de Vista Alegre, en la provincia de Nazca, a solo una cuadra de la Plaza de Armas de dicha localidad (Ica).
La obra fue suspendida de inmediato, mientras que los restos de la momia fueron trasladados en cajas hasta el almacén del consorcio Nazca, empresa encargada del trabajo que se estaba realizando.
Asimismo, el arqueólogo Alberto Urbano, lamentó no haberse enterado antes de lo ocurrido, y recomendó que la empresa debe contar con un arqueólogo durante los trabajos que se realicen para la obra, ya que de hallarse nuevos restos arqueológicos se debe efectuar el levantamiento adecuado.
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