
Mario Vargas Llosa, con un elegante terno azul, ingresó a la biblioteca que lleva su nombre en la tercera cuadra de la calle San Francisco. En el patio del recinto lo esperaba su familia, amigos y una docena de periodistas.
Los aplausos rompieron el silencio del ambiente. El Nobel de Literatura apareció frente al público, flanqueado por el estandarte de la ciudad y anunció, en el día de su cumpleaños, que tenía un regalo para Arequipa. Anunció a los arequipeños que les entregaría parte de su vida: donará la totalidad de su biblioteca personal a su tierra natal.
Son 30 mil ejemplares que coleccionó desde que era muy joven, parte de estos textos se encuentran en las ciudades de Lima (Perú), París (Francia) y Madrid (España), el primer lote conformado por un centenar de libros llegaría a la Ciudad Blanca en mayo próximo. Progresivamente comenzaría a entregar el tesoro más preciado que tiene, una vez que deje de existir entregaría el total de la biblioteca.
“Una biblioteca no solo es un conjunto de libros, es un acto de amor, porque mis libros contienen la nostalgia de años de mi vida, en los textos que poseo hice anotaciones que pensé que serían privadas para siempre hasta hoy, que pasarán a ser públicas y las cuales ahora las compartiré con ustedes”, expresó un emocionado Vargas Llosa.