Los aríbalos son exhibidos de acuerdo con el guión museográfico elaborado por la Dirección de Museos de la Dirección Regional de Cultura de Cusco, con el fin de revalorar el arte, la función y su expresión.
Destacan cerámicos de diferentes tamaños, algunos por ser grandes lucen libres en el piso, pero uno de ellos llama la atención al tener un centímetro de alto por uno de diámetro, hecho en bronce.
Ana María Gálvez Barrera, directora de Museos y Conservación del Patrimonio Cultural Mueble, explicó que a diferencia de los aríbalos de arcilla, usados para preparar y trasladar chicha de jora o almacenar alimentos secos, el pequeño servía para ritos ceremoniales, como pagos a la tierra.
“Es muy importante mostrar esta representación de la cultura inca. Donde se vea un aríbalo es claro que hasta allí llegó la expansión de esta cultura”, manifestó a la Agencia Andina.
También participa de la exhibición Gonzalo Rodríguez Morán, hábil campesino que desde hace dos décadas se dedica a la fabricación de aríbalos, actividad que lo llevó a ganar premios en ferias artesanales de Cusco. Él muestra a los visitantes cómo se elaboran las referidos objetos incaicos.
Según comentó, este modo de vida lo llevó a elaborar aríbalos que son expuestos en restaurantes y hoteles turísticos de Cusco, Arequipa y Puno, y no descarta exportarlos en un futuro.
Con cúmulos de arena de un volcán muerto, arcilla de su comunidad (Raqchi) y agua, Rodríguez Morán crea, al igual que sus ancestros, aríbalos que pueden tener de 20 centímetros hasta 1.80 metros.
La exposición durará dos semanas y se espera la visita diaria de 300 cusqueños que accederán gratuitamente mostrando su DNI. Los turistas podrán hacerlo mediante el boleto turístico que ofrece el Comité de Servicios Integrados Turístico Culturales de Cusco (Cosituc).
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