Más de 15 miembros de la compañía de bomberos de San Sebastián y cuatro especialistas hicieron un alto a sus labores de conservación y preservación en el santuario para deslizarse en la estructura del monumento de arte barroco en piedra andesita y mármol que data de los siglos XVII y XVIII, para limpiarla con espátulas y escobas.
Desde muy temprano, con extensas mangueras se remojó el estiércol para luego proceder al retiro.
Julio César Sierra Palomino, miembro del Departamento Físico Químico de la Dirección Regional de Cultura de Cusco, declaró a la Agencia Andina que la labor fue en tres fases para un tratamiento especial de los daños ocasionados por los ácidos de los desechos.
“Primero se hizo el aislamiento del excremento por medio del remojo, después se lavó con más de 25 litros de jabones neutros y, finalmente, se procedió al enjuague con abundante agua”, explicó.
Juan Julio García Rivas, director regional de Cultura, formuló un llamado a la población a no dar de comer a las palomas en la plaza de Armas para evitar su concentración en la zona.
Explicó que el frontis de la iglesia tiene cavidades para repisas en las que se colocaban imágenes, las cuales son usadas como guaridas por las aves.
El funcionario no descartó que la jornada de limpieza se replique en las iglesias de La Merced y Santo Domingo.
La labor de los espeleólogos y bomberos fue una atracción para los turistas, quienes no dudaron en hacerles fotografías en plena acción.
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