En primer lugar, la simpatiquísima -al menos en aspecto- rata chinchilla de árbol, descubierta por Louise Emmons, del Instituto de Investigación Smithsonian, en 1997, en la Cordillera de Vilcabamba, en los Andes peruanos, muy cerca de Macchu Picchu. Si apenas se le ven los ojos no es por el ángulo de la fotografía, es que los tiene muy pequeños y rasgados. Tiene el tamaño de un gato doméstico, es decir, es bastante grande. Para mayor alegría de los científicos, se trata de un nuevo género.
En segundo lugar, el murciélago de la fruta Nyctimene, que a falta de otro nombre, y por razones obvias, ha sido bautizado como Yoda. Los científicos del RAP creen que se trata de una especie endémica de las montañas boscosas de Papúa Nueva Guinea.
En tercer lugar, la Pterochroza ocellata, que aunque parezca una mariposa (o cualquier otra cosa), es un saltamontes. Fue descubierto en 2006 en las Montañas Acarai de Guyana. Tiene dos estrategias efectivas para protegerse de los depredadores: puede parecer una hoja muerta, pero si se siente amenazado despliega sus brillantes ojos y empieza a saltar con entusiasmo, dando la impresión de ser un pájaro listo para picotear a su atacante.
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